lunes, 12 de febrero de 2007

"Ya no puedo seguir así, ahora todas mis fuerzas se han desvanecido, sólo me queda la certeza de que no volverás, por alguna extraña razón has decidido seguir otro camino, vuelven los recuerdos, los momentos.... que haré sin tí......."

Parecía la hoja de un diario, quizás Jane escribia para aliviar su dolor, por lo visto el amor destruyó una parte de su vida, aún así, nunca me contó que hubiera alguien en su vida, me entristeció pensar que si hubiera tenido una oportunidad para comprenderla y ayudarla las circunstancias no hubieran sido las mísmas.

Sentí la necesidad de conocerla más, sentír su angustía, así que seguí abriendo armarios, cajones... pero no logré divisar nada, huvo momentos en los que me desesperé, pero aún así, con lo propuesto, seguí adelante . Salí al pasillo para dirigirme a la única habitación que me quedaba por revisar, sólo había una pequeña cama con un pequeño mueble, parecía muy antigüo, abrí el primer cajón con mucho cuidado, lo único que encontré fueron papeles amontonados sin ningún orden, facturas de teléfono, recibos del banco, una libreta con números de teléfono...., seguí indagando, abrí el segundo cajón, sólo había un cuaderno marrón con una cinta roja en el lomo. En aquel momento comprendí que tenía en mís manos los deseos de Jane, sus anhelos, tenía su diario.

viernes, 2 de febrero de 2007

Subí las escaleras hasta el cuarto piso, saqué del bolsillo las llaves que con tal infortunio me habían delegado, me adentré en el diminuto piso para dar paso a la extraña sensación de ahogo, me sentí un extraño infiltrado en aquel lugar. Sentí la curiosidad de saber quien era realmente Jane, busqué algún objeto que pudiera descifrarme que le había pasado por la cabeza antes de suicidarse, diarios, notas.... no conseguí obtener ningún dato que alcanzara mi propósito.

Me dirigí hacia la cocina, un ruido me sobresaltó, para mi sorpresa era Pixi y Dixi, tenían la ventana de la cocina entreabierta y de algún modo para sobrevivir saltaban al patio de la vecina y de este a la calle, no podía dejarles allí, así que decidí llevarlos a casa con el propósito de encontrales alguna persona decente que pudiera cuidar de ellos.

Entré en una de las habitaciones, había un teléfono en un pequeño mueble acompañado de varías fotografías, me acerqué un poco más para satisfacer mi curiosidad, Observé a Jane con un jovén de tez morena, parecían felices... la segunda foto reflejaba una familia unida, ella estaba sentada en una butaca mientras que su madre y su padre aparecían detrás, a su derecha sujetándole la mano permanecía su madre.

A su izquierda estaba el teléfono, debajo de este había una nota con una escritura borrosa, daba la impresión de que Jane había llorado y mojado algunas de las letras, para mi asombro en la nota decía:

jueves, 1 de febrero de 2007

Había hecho de su casa, su refugio, su guarida. Nunca se llevó trabajo a casa, la clase de clientes que la frecuentaban eran de los que uno no querría tener jamás de vecinos, ni tan siquiera tropezarse con ellos en la calle, en mas de una ocasión visitó el hospital a causa de algún cliente insatisfecho. Hacía solo dos meses que un marinero coreano la había arrastrado de los pelos por casi dos manzanas tras haberle propinado una brutal paliza, solo porque le pareció ver una sonrisa en la cara de Jane cuando este dejaba al descubierto su raquítico pene.

Vivía sola, como única compañía tenia 2 gatos, pixie y dixie,salvados de un cliente que se dirigía a arrojarlos al río en un saco y decidió hacer una parada al verla trabajar la calle, por supuesto nada de esto me lo contó ella, me enteraría mas adelante.

Allí me encontraba, a las puertas de su casa, había sido nombrado su albacea testamentario y debía hacer cumplir su última voluntad. Así me lo había notificado el juez, tras la apertura del testamento. Me habían entregado una copia del testamento, las llaves de su casa y una carpeta de documentos a la que aun no había podido echar un ojo. No era algo que me entusiasmase hacer, al fin y al cabo, ¿cuan importante podría ser la ultima voluntad de una fulana?. Pero habiendo sido su único "amigo" me veía en la obligación de hacer cumplir sus últimos deseos.

miércoles, 31 de enero de 2007

Su voz era temblorosa, supongo que no podía entender como un extraño le ofrecía tanta tranquilidad, a veces su mirada me desconcertaba, penetraba en mí, no puedo explicarlo, que duelo se esconde tras esa mirada Jane, no tuviste opción a una vida mejor aunque lo intentaste.

A sus 32 años dejó de pensar en sus sueños, resentida con la vida y las oportunidades que nunca le concedieron optó por sobrevivir en la sombra, ajena a la realidad de cualquier persona con una vida normal.


Tenía un pequeño piso de alquiler a 5 Km de la ciudad, era un lugar tranquilo con un pequeño parque, algo descuidado y abandonado, pero aún así le gustaba asomarse a la ventana y contemplar la paz que le ofrecía aquel lugar, era su momento, el único momento del día podía sentir un pellizco de felicidad.

martes, 30 de enero de 2007

Su diminuta cabeza colgaba balanceándose al final de la cuerda, sus facciones que en algún momento debieron ser delicadas se mostraban abotargadas y su piel, ahora color añil, dejaba entrever la dureza con que le había tratado la vida.

Se hacía llamar jane, pero dudo mucho que ese fuera su verdadero nombre. Solía encontrármela en el bar de Fredy y aunque tenia por costumbre hablar poco, una lección que la vida se había encargado de enseñarle a golpes, por alguna extraña razón conmigo se mostraba abierta. Imagino que para ella fui lo más parecido a el amigo que nunca tuvo. Jamás me dijo a que se dedicaba, aunque era conocido por todos que ejercía la prostitución para sobrevivir, nunca se me insinuó, yo era su válvula de escape y el estar conmigo traía a su miserable vida un poco de normalidad.