miércoles, 31 de enero de 2007

Su voz era temblorosa, supongo que no podía entender como un extraño le ofrecía tanta tranquilidad, a veces su mirada me desconcertaba, penetraba en mí, no puedo explicarlo, que duelo se esconde tras esa mirada Jane, no tuviste opción a una vida mejor aunque lo intentaste.

A sus 32 años dejó de pensar en sus sueños, resentida con la vida y las oportunidades que nunca le concedieron optó por sobrevivir en la sombra, ajena a la realidad de cualquier persona con una vida normal.


Tenía un pequeño piso de alquiler a 5 Km de la ciudad, era un lugar tranquilo con un pequeño parque, algo descuidado y abandonado, pero aún así le gustaba asomarse a la ventana y contemplar la paz que le ofrecía aquel lugar, era su momento, el único momento del día podía sentir un pellizco de felicidad.

martes, 30 de enero de 2007

Su diminuta cabeza colgaba balanceándose al final de la cuerda, sus facciones que en algún momento debieron ser delicadas se mostraban abotargadas y su piel, ahora color añil, dejaba entrever la dureza con que le había tratado la vida.

Se hacía llamar jane, pero dudo mucho que ese fuera su verdadero nombre. Solía encontrármela en el bar de Fredy y aunque tenia por costumbre hablar poco, una lección que la vida se había encargado de enseñarle a golpes, por alguna extraña razón conmigo se mostraba abierta. Imagino que para ella fui lo más parecido a el amigo que nunca tuvo. Jamás me dijo a que se dedicaba, aunque era conocido por todos que ejercía la prostitución para sobrevivir, nunca se me insinuó, yo era su válvula de escape y el estar conmigo traía a su miserable vida un poco de normalidad.